El otro día leí que Ubuntu va a lanzar su propio AppStore, con lo que se suma a una gran lista de empresas que han tomado esta medida de vender el software en sus propias tiendas virtuales, como por ejemplo Apple o Nokia.

El paradigma de venta del software a cambiado y mucho desde que este existe, en un principio al software no se le daba importancia y pero poco a poco la fue tomando y se empezó a comercializar como el resto de productos, empaquetados en cajas y con sus instrucciones para instalarlo y expuestos en las estanterías de supermercados y tienes informáticas.
A día de hoy se sigue utilizando este método para vender, solo hay que pasarse por la sección de videoconsolas, pero esta forma de vender cada vez menos.
Las nuevas consolas, móviles y ahora también sistemas operativos de computadoras están optando por integrar herramientas que permiten a sus usuarios obtener las aplicaciones que necesitan o desean sin moverse de sus casas de manera fácil y sencilla.
Pero esto no solo beneficia a los usuarios, también a los desarrolladores, antes solo las grandes empresas podían lanzar sus productos a millones de personas, ahora gracias a estas tiendas virtuales cualquiera puede desarrollar su aplicación y ponerla a disposición de toda esa gente. Y también sale ganando las empresas que han creado estas AppStore porque ofrecen a los usuarios que compran sus productos un catalogo más amplio de funcionalidad lo que supone un valor añadido a su producto y algunas hasta se llevan un porcentaje de cada venta.
Para concluir, esta parece que es la forma ‘casi perfecta’ de vender software, los clientes ganan, los desarrolladores y programadores ganan y las empresa dueñas de las AppStore también ganan. Pero esto no asegura el éxito de estas tiendas del software.
Veremos si la gente de Canonical le funciona la Ubuntu Software Store como a Apple la AppStore del iPhone.